Alarma para piso: protege cada acceso de tu vivienda
Sí, un piso también necesita alarma: la puerta principal, las ventanas y balcones accesibles y los patios interiores son accesos reales, incluso en plantas altas. Una alarma conectada a central receptora 24 horas detecta la intrusión, la verifica y canaliza el aviso a la policía a través de la CRA. La instalación es sin obras, con equipo en cesión e instalación incluida, desde 19,90 €/mes, y el estudio de seguridad previo es gratuito y sin compromiso.
Si vives en un piso, es fácil pensar que la alarma es cosa de chalets. Pero los pisos tienen sus propios accesos vulnerables y sus propias situaciones de riesgo: vacaciones, viviendas vacías entre alquileres o noches en las que simplemente quieres dormir tranquilo. En esta guía te contamos cuándo tiene sentido una alarma para piso y cómo funciona. Esta web es un canal de distribución autorizado: la instalación, el mantenimiento y la conexión a la CRA 24 horas los realiza Segurma, empresa española de seguridad privada, con sistemas homologados de grado 2 (norma EN 50131).
Pide tu estudio de seguridad gratuito para tu piso
Cuéntanos cómo es tu vivienda y un especialista revisará sus accesos reales: puerta, ventanas, balcones y patios. La instalación, el mantenimiento y la conexión a CRA 24 horas los realiza Segurma, empresa española de seguridad privada, con sistemas homologados de grado 2. El estudio es gratuito y sin compromiso, con cuotas desde 19,90 €/mes y equipo en cesión e instalación incluida.
Los accesos reales de un piso: más de los que imaginas
Cuando piensas en proteger tu piso, seguramente te viene a la cabeza la puerta principal. Es el acceso más evidente, pero no el único. Un estudio de seguridad serio revisa todos los puntos por los que se puede entrar en la vivienda, que dependen de la planta, la orientación y el propio edificio.
La combinación adecuada de sensores de apertura en los accesos y detectores de movimiento PIR en el interior cubre estos puntos sin necesidad de llenar la casa de dispositivos.
- Puerta principal: el primer acceso que conviene proteger, tanto frente a la fuerza como frente a métodos silenciosos que apenas dejan marcas.
- Ventanas y balcones accesibles: en plantas bajas y primeras son un acceso directo; en plantas superiores pueden serlo si dan a cornisas, salientes o terrazas vecinas.
- Patios interiores y de luces: comunican viviendas y zonas comunes, y suelen ser la zona menos vigilada del edificio.
«Vivo en un piso alto y no me pasa nada»: por qué conviene no confiarse
Es uno de los argumentos más repetidos para descartar la alarma, y tiene parte de verdad: la altura reduce algunos accesos. Pero no los elimina. A los pisos altos también se llega por la azotea, por andamios instalados durante obras en la fachada o por terrazas y balcones colindantes. Y la puerta principal es igual de accesible en un séptimo que en un primero: el ascensor sube a cualquier planta.
Además, en las plantas altas es habitual relajarse: ventanas abiertas en verano, persianas sin bajar, menos atención al rellano. Esa confianza es precisamente lo que las hace atractivas. No se trata de vivir con miedo, sino de cubrir los accesos que de verdad existen en tu caso, algo que el estudio de seguridad gratuito y sin compromiso determina vivienda a vivienda.
Modo parcial: dormir protegido sin sentirte enjaulado
Una de las dudas más habituales es qué pasa con la alarma cuando estás dentro de casa. Para eso existe el modo parcial (o modo noche): se activan los sensores del perímetro —apertura de puerta y ventanas, detección perimetral— mientras los detectores de movimiento del interior quedan en reposo. Tú te mueves con libertad por el piso y, si alguien intenta entrar, la alarma salta.
Es especialmente útil de noche y en viviendas con niños o mascotas, porque protege los accesos sin que el movimiento dentro de casa genere avisos. Al despertarte, desactivas el sistema con normalidad.
Vecinos y falsas alarmas: la verificación de la CRA marca la diferencia
En un edificio, una sirena sonando sin motivo es un problema de convivencia. Por eso el valor de una alarma conectada no está solo en el ruido, sino en la verificación: cuando se produce un salto, la central receptora de alarmas (CRA) lo analiza —con apoyo de video-verificación cuando el sistema la incorpora— antes de actuar. Si es una falsa alarma, se gestiona sin movilizar a nadie; si es una intrusión real, el aviso a la policía se canaliza a través de la CRA tras esa verificación.
Este funcionamiento no es opcional: la Ley 5/2014 de Seguridad Privada exige que la conexión a CRA se realice con un sistema homologado de grado 2 y a través de una empresa de seguridad autorizada. Es la diferencia entre una alarma «de sonido» y un sistema profesional.
Pisos vacíos: entre alquileres, en venta o como segunda residencia
Un piso vacío es un piso vulnerable, y no solo frente al robo: la ocupación ilegal preocupa especialmente en viviendas sin uso entre un inquilino y el siguiente, en pisos en venta o heredados. El Código Penal distingue el allanamiento de morada (artículo 202) de la usurpación (artículo 245.2), y la LO 1/2025 ha venido a agilizar los procedimientos. Aun así, la mejor estrategia es siempre la misma: detectar la entrada en los primeros minutos, cuando la situación es más sencilla de resolver.
En un piso vacío, el sistema trabaja solo: comunicación 4G/GSM que no depende de tener internet contratado, batería de respaldo ante cortes de luz y tecnología anti-inhibición frente a intentos de bloquear la señal. La CRA supervisa los saltos las 24 horas aunque no haya nadie en la vivienda.
Instalación sin obras: por qué los pisos son el escenario ideal
Los sistemas actuales se comunican por radio entre los sensores y el panel, de modo que la instalación no requiere rozas, cableado ni obras. Esto encaja especialmente bien en pisos: no afecta a elementos comunes del edificio, no obliga a tramitar permisos de obra y deja la vivienda exactamente como estaba, algo importante si el piso es de alquiler o está en venta.
El equipo se entrega en cesión y la instalación está incluida, con cuotas desde 19,90 €/mes; consulta qué incluye exactamente tu cuota y las condiciones vigentes al solicitar presupuesto. El primer paso es el estudio de seguridad gratuito y sin compromiso, en el que se revisan los accesos reales de tu piso y se propone la configuración adecuada.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena poner alarma en un piso alto?
La altura reduce algunos accesos, pero no la puerta principal, y a las plantas altas también se llega por azoteas, andamios o terrazas colindantes. Un estudio de seguridad gratuito y sin compromiso te dirá qué accesos reales tiene tu vivienda.
¿Puedo dormir con la alarma conectada?
Sí, con el modo parcial: se activan los sensores del perímetro (puerta y ventanas) y los detectores de movimiento interiores quedan en reposo. Te mueves por casa sin generar avisos mientras los accesos siguen protegidos.
¿Molestaré a mis vecinos con falsas alarmas?
El sistema está pensado para evitarlo: la CRA verifica cada salto, con video-verificación cuando el equipo la incorpora, antes de actuar. Las falsas alarmas se filtran sin movilizar a nadie y el aviso a la policía solo se canaliza tras la verificación.
¿Hay que hacer obras para instalar una alarma en un piso?
No. Los equipos se comunican por radio, sin rozas ni cableado, por lo que la instalación no daña la vivienda ni afecta a los elementos comunes del edificio. Es una de las razones por las que este tipo de sistema encaja tan bien en pisos.
¿Sirve la alarma si el piso está vacío entre alquileres o en venta?
Sí, es uno de los casos donde más aporta: comunicación 4G/GSM sin depender de internet contratado, batería de respaldo, anti-inhibición y supervisión de la CRA las 24 horas. La detección temprana es clave también frente a la ocupación ilegal.
¿Cuánto cuesta una alarma para piso?
Las cuotas parten desde 19,90 €/mes, con equipo en cesión e instalación incluida. Consulta qué incluye exactamente tu cuota y las condiciones vigentes al solicitar presupuesto; el estudio de seguridad previo es gratuito y sin compromiso.